Jóvenes marroquíes agreden (de nuevo) a una pareja gay en Vitoria, pero los responsables son la Iglesia Católica, Federico y el PP
Pero qué se puede esperar en el país que más ha promovido el “multiculturalismo” y que previsiblemente sea devorado por él.
Y aquí vamos por el mismo camino, visto lo visto. De nuevo, apenas unas semanas después de la agresión a una jóven de 15 años en Madrid, se produce otra aunque esta vez en Vitoria. El agredido, que cometió el “sacrilegio” y la “indecencia” (por favor, nótese el toque irónico) de llamarlos “moros”, ha pedido perdón por la expresión de “tan mal gusto” y además les ha perdonado la paliza.
Mientras tanto, los que comentan la noticia por estos lares, olvidan en seguida quién cometió la agresión (reincidente) y en seguida destinan su troglodita odio a:
- Culpar a la COPE de promover el odio y las agresiones, encabezando el ranking de los que “más odio generan” Federico Jiménez Losantos y César Vidal.
- Culpar a la Iglesia, la cual no tiene “ninguna diferencia en lo que a derechos humanos se refiere” con el Islam (“ahí es ná”).
- Culpar al PP por las consignas homófobas que a diario corean los líderes populares, incluso cuando se duchan.
- Defender a ultranza la asignatura de Educación para la Ciudadanía, asignatura que entre otras cosas defiende, favorece y adoctrina en el multiculturalismo que ha condenado a Holanda (Suecia, Dinamarca…) a que sus ciudadanos sean incapaces de andar por la calle sin jugarse el tipo.
Con este (esquizofrénico) panorama nadie duda que pronto pasará lo que pasaba antaño en Chueca, pero peor. Aun recuerdo cuando la madrileña Plaza de Chueca no se podía pisar entre semana a partir de cierta hora para que los cachorrillos de Mohamed VI no te atracaran a punta navaja (amenazando posteriormente a los policías municipales con un “¡soy menor, como me pongas la mano encima la cagas!”).
Llevamos camino de parecernos demasiado a Holanda. Pero sigamos preocupados por la COPE, el PP y Polonia, que “obviamente” son el verdadero problema. Si no fuera tan grave, sería para estar soltando histriónicas carcajadas de tal suprema ignorancia suicida.













