Mis conclusiones sobre el debate del lunes
Llego tarde, lo sé, pero he estado de curso encerrado en un hotel intentando aprender algo de marketing. No sé si habré aprendido algo, pero lo que sí he conseguido es llegar a una irrefutable conclusión: lo del PSOE es marketing puro y duro donde no venden más que humo. Es un marketing muy efectivo porque aunque no venden nada, convencen a la gente de que sí que venden algo. Y a pesar de que es obvio que el rey está desnudo, no tienen en frente a alguien capaz de decirselo claramente, como ocurrió en el debate del lunes.
Aunque Rajoy me gustó, no estuvo hábil. No, no lo estuvo. Yo daba botes en mi sofá gritándole “pero Mariano, ¡dile que esto y lo otro!” pero Mariano no me oía. Y es que era muy, pero que muy fácil, dejar al de las Zejas en la más grosera de las humillaciones.
Cuando Z acusó a Rajoy de mentir a los españoles por el cansino tema de la primera pregunta parlamentaria, cuándo él ha mentido descaradamente y sin pudor ni vergüenza en el tema de la negociación con ETA (mucho más, pero que mucho más grave que la primera pregunta de las narices), no conseguía creerme que Rajoy no le espetara algo del estilo: “pero qué poca vergüenza tiene usted, señor Zapatero, de llamarme a mí mentiroso cuando usted se ha vanagloriado públicamente de haber mentido a todos los españoles durante 4 años con la negociación con ETA. Usted no tiene vergüenza ni la ha conocido”. O algo por el estilo.
Pero no es todo. Ante las propuestas de Z de “regalar dinero y subsidios” era muy fácil contraatacarle y desmontar su estrategia, ya que esta no existía: el aumento del gasto público basado en el subsidio permanente al ciudadano no es una medida económica respetable ni se le aproxima. Además, mientras Rajoy se mostraba determinado a introducir reformas económicas de raíz para reactivar la economía, Zapatero se limitaba a utilizar el Estado como repartidor de parabienes. Pero si hasta llegó a decir que los trabajadores que se quedaran en paro los iba a emplear… ¡en obras públicas! Eso por no hablar del terrible terror que me provocaron las promesas de medidas del control de precios.
Básicamente el debate se puede resumir en lo siguiente: Zapatero promete quitarnos el dinero para luego devolvernos una pequeña parte de él y que además le estemos altamente agradecidos y le sigamos votando, mientras que Rajoy promete que no nos quitará el dinero por lo que podremos disponer de él en su totalidad para nuestro uso y disfrute (ahorro, inversión, consumo o lo que nos plazca). Esta fue para mí la principal conclusión del debate. Lo que no entiendo es como Rajoy no fue capaz de sacarle aun más los colores a Z. Aunque he de reconocer que el “usted no se entera de nada” me gustó mucho.















