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Mientras Europa duerme, de Bruce Bawer

Llevo tiempo queriendo hablaros de este libro, “Mientras Europa duerme”, de Bruce Bawer, periodista neoyorquino que, movido por la fascinación hacia el viejo continente, se mudó a Europa para descubrir que su fascinación era totalmente infundada.

Pero hace unos días descubrí en el número 31 de la Ilustración Liberal una reseña de Antonio Golmar sobre el libro, y creo que es tan completa que directamente os remito a ella para conocer el libro que todo europeo debería leer. De toda la reseña, titulada “Relato de una profunda decepción” (la decepción de Bawer cuando llega a Europa y descubre un continente cobarde, hipócrita, acomplejado, demagogo y servil al totalitarismo), me quedo con el siguiente párrafo:

“Para su sorpresa, en Holanda se dará de bruces con los mismos problemas que había detectado en los EEUU, pero agravados por dos fenómenos que, a sus ojos, aparecen letales: la indolencia intelectual y el escapismo frente a la mayor amenaza actual contra la democracia, el yihadismo. Si a esto le sumamos una cultura política servil frente a un Estado excesivamente intervensionista y una clase política irresponsable, el retrato que Bawer ofrece de Europa es extremadamente duro, aunque en absoluto desaforado”.


Seguro que tras leerla, no os va a quedar ninguna duda para adquirir el libro, pero por si acaso, os dejo una de las citas que Bruce Bawer incluye en su libro:

[En relación a la paliza propinada en 2005 en el centro de Ámsterdam al director del diario The Washington Blade (periódico gay gratuito de Washington DC) por ir de la mano con su novio, por parte de jóvenes marroquíes, y otras agresiones en Berlín y Oslo]

“¿Por qué los policías de Oslo renunciaron a tratar el problema de los inmigrantes? ¿Por qué la gente de Ámsterdam se mostraba tan reacia a debatir seriamente nada que tuviera que ver con la inmigración? ¿Y por qué no se encontraba ni una alusión siquiera a la verdad sobre nada de esto en los periódicos y en los noticiarios de la televisión? Cuanto más tiempo vivía en Europa, más obvio me resultaba que la respuesta estaba en el multiculturalismo a prueba de bombas que gobernaba la mente del establishment político, mediático y académico.

[…]

El establishment de Europa occidental está compuesto por personas que en su mayoría pasó a engrosar sus filas como políticos, profesores, periodistas o burócratas nada más salir de la universidad. Algunos futuros políticos se unen a las ramas juveniles de la elite ya desde la escuela secundaria, militando en las secciones juveniles de los partidos políticos, que constituyen importantes canteras de aspirantes a político.

[…]

¿Por qué a alguien que no tiene un conocimiento directo de lo que es contratar y despedir personal, crear empleo, dirigir empresas y cobrar una nómina se le debería otorgar el poder de tomar decisiones que afectarán al modo en que se hacen todas esas cosas? En Europa occidental […] la mayoría de los que llegan a alcanzar cargos políticos importantes lleva militando activamente en partidos políticos desde muy joven. Los que reciben las recompensas más espléndidas suelen ser los que hacen gala de la mas firme lealtad al partido y a sus plataformas. Los que tienen ideas propias y originales no son bienvenidos. Y se arrincona a los que podrían sacudir esos cimientos”.


¿Conoce Bawer a los europeos o no los conoce? Demasiado bien diría yo. Leyendo el libro he quedado realmente sorprendido del tan fiel retrato que sobre los europeos ha conseguido el autor. Las generalizaciones siempre son malas, pero si alguna vez fueron aproximadas a la realidad, este es el caso.

¿A qué esperas para comprarlo?


Maricón

“Creo que quien es capaz de decir con desprecio que alguien es maricón también habla con desprecio de los homosexuales, de la homosexualidad y del colectivo gay. El problema, creo, no son las palabras, sino cómo se dicen las palabras”.

Con estas palabras defiende Juan González, autor del libro “Manual de un maricón desenfadado” (Editorial Debolsillo, 2005), el empleo de la palabra “maricón” por encima del uso de gay o de homosexual. Y es que según defiende en el primer capítulo de su libro, el que usa la palabra homosexual o gay en lugar de una palabra tan española como maricón es como el que tiene un tortazo con el coche y luego dice que ha tenido “un pequeño accidente”.

Saltándose las normas de lo políticamente correcto, afirma que “Si tenemos una forma estupenda, particular, de honda raigambre hispánica de denominarnos, no entiendo a santo de qué la necesidad de incorporar nuevas palabras que, al poco de venidas, ya se manchan con los significados añadidos con que la sociedad nos etiqueta por nuestra propia condición”.

Comento esto hoy, como reflexión pre-fin de semana, porque en los últimos días se ha montado cierto jaleo con el empleo de esta palabra, tanto en este blog (donde un comentarista, muy progre él, pensaba insultarme con el empleo del adjetivo maricón), como en las fiestas de Logroño. Y es que de insulto, nada. No insulta quien quiere, sino quien puede.

Pero debe ser que en esto también nos diferenciamos algunos de las mariprogres, ya que para ellos el empleo de la palabra maricón está cargado (una vez más, y van…) de tintes homófobos. Los adalides de lo políticamente correcto se avergüenzan de ser lo que son: maricones, como el menda, y como muchos de los que merodean por este blog.

Dice Juan González en su libro que ha decidido autodefinirse como maricón (y no otra palabra) fruto de aquel magnífico sketch de Martes y Trece y en el que Josema Millán interpreta a Tony Sevilla cantando “Maricón de España”. También afirma, no sin cierto reproche, que esa imposición de lo políticamente correcto haría imposible que una representación como aquella se pudiera dar en nuestros días. Y no deja de tener razón.

Pero no es él sólo el que así opina, porque hace poco recibí un correo de un chaval en situación similar a la mía (homosexual y de derechas) que finalizaba su correo con la siguiente firma: “Ser español y maricón es la perfecta combinación”. Y oye, pues que va a tener razón.

Finaliza Juan González este primer capítulo de defensa del término maricón con una anécdota televisiva bastante graciosa, y que deja ver lo ridículo que puede ser en ciertos casos el empleo de los eufemismos:

“Recuerdo un programa de ésos donde sale lo peor de cada casa, en que un hijo con el pelo de colores aprovechaba para decirle a su madre que era ‘guei’; y su madre, perpleja porque no sabía lo que era ser ‘guei’, atendía a las explicaciones de la presentadora:

-    Su hijo es homosexual.
-    ¿Y eso qué quiere decir? ¿Qué es ‘homosesuá’?
-    Pues que a su hijo le gustan otros chicos, vaya.
-    Ah, ¿que es maricón? No, si un poco rarito sí es, pero si sólo es maricón…”


Pues eso, maricón, ¡de España!


La diferencia entre un musulmán moderado y un fundamentalista radical…

“…estriba en que los fanáticos no sólo odian, sino que están preparados para el terror”.

Ayaan Hirsi Ali, “Yo Acuso”, Ed. Debolsillo, página 33. Menos de 10€ en la Casa del Libro e imprescindible para saber a lo que nos enfrentamos.

Eso para que algunos sigan hablando de “musulmanes moderados”.

ACTUALIZACIÓN: más sobre los "moderados".


El verdadero Che Guevara: este es al que Zerolo “desearía tener como hermano mayor”

Jon Ispaster nos deja un comentario bastante interesante en la entrada en la que hablo del homenaje de Pedro González Zerolo al Che Guevara en Argentina. Nos incluye algunos fragmentos del libro “Exposing the Real Che Guevara: And the Useful Idiots Who Idolize Him”, y por su interés, lo reproduzco como una entrada completa. Espero tener la suerte de que el Sr. González Zerolo se pase por aquí y se de cuenta de su ignorancia (o su vileza).

La camiseta que ilustra tu comentario es la portada del libro del mismo título que ha escrito el periodista cubano Humberto Fontova (Sentinel-Penguin Group, Nueva York, 2007). Cuando compré el libro, precisamente en Nueva York hace cuatro meses, pregunté si se había publicado en español y me dijeron que no; la verdad es que no he vuelto a interesarme de nuevo una vez en Madrid.

No habla mucho específicamente respecto a la represión contra los homosexuales en la Cuba castrista pero lo que dice es suficiente:

Página XX: “Cuando Madonna se exhibe sin pudor con una camiseta con la cara del Che ¿no se da cuenta de que está haciendo propaganda a un régimen que criminalizaba la práctica del sexo homosexual y castigaba cualquier cosa que se considerara amaneramiento gay? A mediados de los sesenta el crimen de tener un comportamiento afeminado hizo que miles de jóvenes fueran arrancados de las calles y parques de Cuba por la policía secreta y llevados a campos de concentración. En un lema con un paralelismo con el de Auschwitz, entre los encargados de las ametralladoras apostados en las torres de vigilancia se leía sobre la puerta en grandes letras: ‘El trabajo os hará hombres’”.

Páginas 18-19. “Canek Sánchez Guevara, nieto del Che que escapó de Cuba, en una entrevista a la revista Proceso de México: ‘En Cuba no existe la libertad. El régimen quiere sumisión y obediencia… El régimen persigue a los hippies, homosexuales, librepensadores y poetas… Para ello emplea la vigilancia constante, el control y la represión’”.

Página 100: “… Castro dejó manos libres a su policía con los ‘elementos antisociales’, ‘pervertidos’ y aquellos que Che Guevara llamaba ‘lumpen’ (el término es indicativo de su famoso autor). El objetivo eran los jóvenes, con un énfasis especial en aquellos con el pelo largo, los sospechosos de escuchar rock and roll, los incorregibles religiosos y, especialmente, los homosexuales. A estos jóvenes el régimen les solía acusar de ‘peligrosidad predelictiva’.

El pelo largo, una pinta rara, el gusto musical, unos pantalones apretados, la práctica del cristianismo sin tapujos, el origen familiar, la negativa a participar en fines de semana de trabajo ‘voluntario’, todas ellas eran algunas de las razones favoritas del régimen para hacer de un joven un violador de la moral revolucionaria.

… Este sistema de campos-prisión en los que estuvo Emilo Izquierdo y decenas de miles de jóvenes como él, se llamaba de ‘Unidades Militares de Ayuda de Producción’. El eufemista título oficial, UMAP, no podía ocultar el verdadero pretexto de los campos: trabajos forzados. En la Rusia de Stalin las iniciales GULAG significan lo mismo.

Estos campos estaban completamente rodeados de altas alambradas, tenían ametralladoras en todas las torres de vigilancia y feroces perros vigilándolos. Como hemos visto, los campos para homosexuales tenían un letrero encima de la puerta de entrada en el que se leía ‘El trabajo os hará hombres’ que recordaba al lema de Auschwitz: ‘El trabajo os hará libres’.

Los campos UMAP implicaban trabajo extremo bajo el sol tropical y palizas y ejecuciones sumarias para los que no cumplieran los objetivos. Como en el campo de Guanahacabibes, ninguno de los prisioneros de UMAP había sido condenado, ni siquiera en la farsa de los tribunales castristas, de ningún crimen ‘contrarevolucionario’. Los camiones y las furgonetas de la policía simplemente rodeaban una zona de La Habana conocida como lugar de ligue homosexual, de reunión de roqueros o cercana a alguna iglesia. Inmediatamente todas las personas que se estuvieran en las cercanías eran arrastradas a los camiones a punta de pistola”.

El texto continúa relatando las barbaridades y torturas infligidas a los prisioneros con las excusas más peregrinas, muestra del sadismo de unos guardas que actuaban con toda “libertad” y el consentimiento de los jerarcas del régimen.

Y para los que no la hayan visto, se recomienda la película “Antes que anochezca” (Julian Schnabel, 2000) sobre la vida y muerte del poeta cubano homosexual Reinaldo Arenas (1943-1990). El hecho de que el protagonista fuera Javier Bardem (nominado a un Óscar al mejor actor por su trabajo encarnando a Arenas) no deja de sorprenderme todavía…


Este es el “revolucionario” y “libertador” que muchos ignorantes adolescentes gays llevan en la camiseta. Este es el “luchador” que Zerolo homenajeó y del que dijo “Es el hermano mayor que todos hemos querido tener”.

¿Y Zerolo es el “defensor” de los derechos de los homosexuales?

El precio de la libertad

Pues bien, me he lanzado a la carrera liberal y me he provisto de una buena cantidad de libros para devorar este mes de agosto. Mises, Hayek, Revel… Lo tengo casi todo, pero me falta Friedman. El problema es que ahora mismo no dispongo de los 5.000$ que cuesta la edición en español de “Libertad para elegir” que un chileno vende de segunda mano. Con razón no lo he encontrado en ninguna de las librerías de la calle Libreros de Madrid. Está completamente agotado.

En fin, me tendré que conformar con la edición en inglés (“Free to choose”) que seguramente pediré a Amazon (lo he conseguido también en PDF, si alguien lo quiere que me lo pida al correo). Comenzaré con ellos cuando termine el que estoy leyendo ahora sobre la islamización de Europa. Ya hablaré detenidamente de este libro porque es escalofriante.

Pues lo dicho, si alguien quiere invertir 5.000$ en un clásico, ya sabe a quién tiene que dirigirse…