Perdón por el exabrupto,
pero de vergonzoso, lamentable, mezquino y miserable podría calificarse el artículo publicado hoy en El País sobre los homosexuales en Irán. Ahora resulta que no sólo la homosexualidad no está ni prohibida ni castigada, sino que además, los homosexuales viven de puta madre en Irán. El País al rescate de la Alianza de Civilizaciones zapateril, donde por cierto, también está Birmania.
En el artículo, que me ha provocado un gran cabreo, se pueden leer cosas como las siguientes:
"En tanto que homosexuales no tenemos muchos problemas con las autoridades", asegura Taha (nombre supuesto) [El homosexual escogido para la entrevista por El País].
No, os ponen un pisito con jacuzzi, todo el mundo lo ha visto.
"Incluso a veces es una ventaja", bromea en referencia a que no tienen que justificar estar junto con su pareja como en el caso de los heterosexuales.
Sobre todo por el collar que os regalan, de cuerda de primera calidad.
También cuando celebran fiestas: "Como no hay mujeres, la policía no se mete tanto con nosotros, a no ser que sean multitudinarias”.
Que se lo digan a
Farsad y a Farnam, que han tenido que huir del país.
“Creo que en dos o tres generaciones se habrá superado. De hecho, entre la gente de mi edad no hay problema".
Sí, de hecho en Irán no existe la homofobia entre la gente joven, esta es exclusiva de países arcaicos nacionalcatólicos como Polonia. O como España, donde es necesaria una asignatura (EpC) que sanee el cerebro para erradicarla.
[Sobre la fiesta de Farsad y a Farnam] La policía irrumpió en la fiesta y todos los asistentes terminaron bajo el látigo del verdugo. Su historia y las huellas de los 80 azotes por "relación impropia" que recibieron pueden verse en la página web de la Organización Gay Iraní (www.irqo.net), que tiene su sede en Estados Unidos. Hoy los dos amigos han salido de Irán a la espera de encontrar un país de acogida. Pero su calvario no fue muy distinto del que sufren los jóvenes heterosexuales cuando son descubiertos bailando o bebiendo alcohol en alguna fiesta privada.
De hecho es normal ver todos los días fotos de jóvenes iraníes heteros borrachos con 80 latigazos. La normalización como atenuante del delito.
Como en el caso de las ejecuciones a homosexuales que periódicamente denuncian las organizaciones internacionales de derechos humanos, resulta difícil probar que a Farsad y Farnam les azotaron por ser gays.
No, les azotaron porque su nombre empieza por F.
"No ejecutan a homosexuales sino a violadores, y yo estoy de acuerdo", defiende Taha.
Si, de hecho, la última condena y ejecución por “
delito de homosexualidad” fue un error tipográfico del juez. Realmente quería decir “
homosexuales violadores asquerosos”.
"Hay que tomar con cierta distancia los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch [sobre la homosexualidad en Irán]", advierte un diplomático europeo que acaba de elaborar un escrito sobre el asunto para su Gobierno. La reciente actualización del documento de la UE sobre derechos humanos en Irán concluye que "no hay persecución de homosexuales, aunque sigue siendo un tabú social", la ley prevé las máximas penas y el presidente ni siquiera acepta que existan.
La Unión Europea al rescate del régimen de Ahmadinejad. Las organizaciones internacionales mienten y él (y la UE) dicen la verdad. No hay persecución de homosexuales en Irán, aunque la práctica homosexual esté condenada a muerte.
La homosexualidad no se castiga en Irán… si se autorreprime. "Es la práctica lo que se castiga", explica un observador que ha estudiado la jurisprudencia al respecto. De acuerdo con las leyes iraníes, si no hay relación, no hay pena. Pero incluso cuando la hay, no es fácil probarlo.
Pues entonces SI se castiga la homosexualidad en Irán, maldita sea. SI se castiga. ¿A qué vienen estos bálsamos al régimen de Ahmadinejad? Además, me río yo muy y mucho de los juicios islámicos en Irán.
"Desde el advenimiento de la revolución islámica, no recuerdo ninguna ejecución de homosexuales debida sólo a un acto sexual consentido; ha habido ejecuciones, pero atribuidas a violaciones anales", declaró el año pasado alguien tan poco sospechosa de connivencia con el régimen como la premio Nobel Shirín Ebadi. Tampoco desde entonces se han registrado ejecuciones de homosexuales.
No,
ninguna.
Un repaso a las ejecuciones de homosexuales denunciadas en los últimos años revela que en todos los casos los reos estaban acusados de otros delitos (violación, asesinato, narcotráfico).
Pues no es eso lo que dijo la sentencia en la última ejecución: “
delito de homosexualidad”.
Clases de neolengua aplicada en el rotativo del difunto Polanco. Hasta este punto tiene que llegar el medio más execrable del panorama periodístico español (hasta la aparición de Público), para socorrer la Alianza de Civilizaciones de Rodríguez Zapatero, en plena movilización mundial contra Irán y Ahmadinejad.
Porque lo de los homosexuales en Irán es mentira. Allí viven de puta madre y si los matan, es por “violar” o drogarse. Incluso viven mejor que los heterosexuales “porque no hay mujeres entremezcladas” (¡y las lesbianas qué!, ¿no existen?).
Todo lo que oímos se lo han inventado organizaciones internacionales de derechos humanos (la tan “neoconservadora” Amnistía Internacional entre ellas) y los malvados medios occidentales para cargar contra los pobres islamistas y contra el pobre de Ahmadinejad. De hecho, la culpa de esto la tiene EEUU (también):
Algo que también ocurre en países aliados de EE UU como Pakistán, Arabia Saudí o Yemen.
Así que chis@s, ya lo sabéis, vamos a organizar el próximo Europride en Teherán, que allí los homosexuales viven de puta madre. Y que la cabalgata multicolor la lidere Zerolo, que seguro que le nombran hijo honorífico del profeta Mahoma.
Perdón por la mala baba, pero no he podido contenerme.