blog cerrado

Hoy cumplo un año… y ni un día más

Hace justo un año, el 28 de abril de 2007 abrí este blog. Con aquel “Pues sí, al final he creado un blog” inicié mis andaduras por la blogosfera. Desde entonces han pasado muchas cosas, la mayoría buenas. Y he conocido a gente fantástica tanto en Internet como en la vida real. Han sido muchas experiencias y emociones. Jamás pensé que un blog pudiera implicar tantas y tantas derivadas en la vida personal. En este año han sido 364 entradas (365 con esta, una media de una por día) y más de 7000 comentarios.

Pero aquella ilusión con la que entonces abrí el blog se ha desvanecido por completo. Desde hace unas semanas este blog languidece por falta de motivación. He querido esperar a cumplir un año para despedirme de todos, al ser una fecha especial. Y en mi despedida lo único que quiero es dar gracias a todos, a todos los que me apoyaron desde el principio para entrar en Red Liberal, a los que me animaron a unirme a la Red AntiZP, a todos los que me han leído, comentado y escrito correos. Gracias a todos.

Este blog tenía una misión, y era erradicar la idea de que homosexualidad y progresía eran un tándem inseparable. Creo haberlo conseguido, junto con los que empezaron antes que yo, y junto con los que llegaron después. Hoy en día es ya difícil que alguien que ha dado vueltas por Internet alguna vez en su vida, siga pensando que los homosexuales son, por narices, de izquierdas. Y por ello considero que el deber ha sido cumplido y este blog, amortizado.

Necesito volver a mi anodina vida, a abstraerme de la política nacional, a dedicarme a mis cosas, a volver a ese deseado anonimato. No me arrepiento de haber abierto el blog, pero ya no encuentro fuerzas para seguir con él, y por ello lo cierro (en unos días el blog desaparecerá). Los acontecimientos de los dos últimos meses han acelerado una decisión que ya barruntaba entre mis pensamientos.

Os dejo de la mano de los liberogays, lo mejorcito que ha podido parir la blogosfera en este último año, con Luis Margol a la cabeza.

Hasta siempre y muchas gracias a todos.

P.D. A los que me conocéis, sólo comentaros que no ha pasado nada, simplemente que me he cansado de esto, nada más. Estoy muy bien emoticon. Un beso a todos y nos seguiremos viendo.

P.D.2. He decidido dejar el blog abierto, aunque quitaré la posibilidad de comentar, para que esto no se desmadre. Y seguiré estando accesible en la dirección de correo: aquilesenmadrid@gmail.com. Muchas gracias a todos y hasta otra emoticon

Franco, ese gran socialdemócrata

La discusión mantenida hace unos días alrededor del tema de las pensiones me ha hecho pensar cuán arraigado está el pensamiento estatista en el subconsciente colectivo de los españoles a ambos lados del espectro político. Combatir cualquiera de los principios enterrados en dicho subconsciente se convierte en tarea similar al enfrentamiento de Don Quijote contra los molinos de viento, y el riesgo de acabar igual es también bastante similar.

Esta corriente de pensamiento estatista tan generalizada e inamovible tiene en España un origen claro, y no es otro que la dictadura de Franco. Durante 40 años Franco desarrolló alrededor del poder del Estado una gran maquinaria social que si bien tuvo su sentido durante los primeros años de la postguerra, dejó de ser imprescindible algunos años después. Pero una dictadura como tal tiene que controlar todos los resortes del Estado, un Estado inmenso capaz de inmiscuirse hasta en lo más recóndito de la vida de los ciudadanos.

Así, los ciudadanos españoles se acostumbraron a vivir en un sistema que les solucionaba gran parte de los problemas a costa de privarlos de libertad. Sistema público de sanidad, educación pública, titánico sistema de pensiones, prestaciones por desempleo, subvenciones y subsidios, y todo aquello que caracteriza a una socialdemocracia que merezca tal prefijo.

Después llegó la transición, que multiplicó por 17 el tamaño del Estado, y mientras los españoles disfrutaban de una recién recobrada libertad (o eso creían), dejaron el gobierno (y el Estado) en manos de unos socialistas que lo engordaron, lo convirtieron en el instrumento perfecto para ejercer el poder y perpetuarse en él, y crearon toda una nueva casta de amamantados que les permitiría culminar la labor que Franco comenzó.

Y así creció toda una generación de españoles demasiado cobardes para sacarse ellos las castañas del fuego y que aprobaban dejar su dinero en manos de otros para que les solucionasen los problemas a los que ellos no se atrevían a plantar cara. Estos españoles preferían (y prefieren) el atraco a mano armada vía impuestos, tasas y recargos antes que tener que pensar en cómo gestionar ellos mismos su dinero y así esforzarse, trabajar y devanarse los sesos en cómo conseguir lo mismo o mejor a un coste mucho más reducido que lo que papá Estado les roba limitando además enormemente su libertad de acción.

Así creció toda una generación de ignorantes españoles para los que público es sinónimo de gratis, y para los que el Estado es ese benefactor que, de vez en cuando, les regala dinero, ya sea mensual (210€), o coyunturalmente (400€).

Es paradójico que sean los políticos que más combaten este tipo de políticas del subsidio y la ineficiencia de lo público y lo social, políticas estas tan franquistas en su origen, los que más a menudo sean tachados de franquistas por aquellos que no sólo vituperan sino que además engordan el engendro creado por Franco. Es irónico que aquellos que más utilizan el franquismo como arma arrojadiza contra los que no piensan como ellos, demuestren tan abierta incoherencia en la defensa del sistema creado por aquel al que dicen odiar. ¡Cuán arraigado no estará el pensamiento franquista en las mentes de los españoles que se dicen progresistas o de izquierdas que medidas tan franquistas y machistas en su origen como la pensión de viudedad es recibida con gozo y alboroto cuando se extiende hacia gente que jamás debería cobrarla!

Lo peor de Franco no fue la dictadura. Esta murió con él. Lo peor de Franco es el sistema de pensamiento estatista y cobarde que aun continua impregnando a los españoles y del que muy difícilmente nos vamos a librar jamás.

España

Esto es lo que algunos se esfuerzan por destruir y muchos intentamos defender.


Feliz Pascua de Resurrección

Rajoy debe irse

Me duele, pero es así. Y con él, todo su equipo: Acebes, Zaplana, Arriola, Elorriaga, etc.

Teniendo en cuenta cómo ha estado el panorama mediático, y cual ha sido la estrategia sectaria y aislacionista (Tinell + cordón sanitario) al PP tanto en lo político (a toda la formación política) como en lo social (a sus militantes y votantes), excelente se puede considerar el resultado: crece en votos y escaños y se convierte en la oposición más votada de la historia. Pero no me sirve.

Rajoy ha tenido en frente a un Zapatero mediocre, melifluo, estéril en lo productivo y fértil en la destrucción, representante de la peor forma de hacer política (la política del encantador de serpientes) y aliado de lo peorcito de cada casa, peorcito que ahora forma parte de las huestes votantes del PSOE. El giro a la radicalidad ha dado su fruto. Jamás ninguno de los que pululamos por estos lares habríamos pensado que Zapatero podría revalidar su mandato, un Zapatero que tiene como bufón personal a un pelele que no sabe ni introducir el sobre en la urna que corresponde.

En cambio Rajoy tenía en frente al gobierno más endeble, inútil y reaccionario de la democracia. Lo tenía todo en bandeja para arrasar en estas elecciones. Y aunque es bien cierto que Rajoy viró en liebre en el último momento, quizás despegándose de los complejos con los que ha cargado durante 4 años, ya fue demasiado tarde para alcanzar a la “tortuga” ZP, que le llevaba ventaja en vender humo y paja a unos españoles ahogados en el encantamiento de su insolente mirada de bobo engañaniños.

Por lo tanto, y aunque personalmente considere que es injusto para Rajoy (quizás no para otros), creo que debe abandonar la primera línea del partido y dejar paso a nuevas generaciones de políticos (que no Nuevas Generaciones) o profesionales con interés político que consigan retomar el rumbo del partido y finalicen la consolidación del Partido Popular como ese partido moderno, efectivo, trabajador y eficaz que todos los que le votamos vemos en el. Mientras que Zapatero se dedique a la crisis, que con eso va a estar suficientemente entretenido.

Ni es demasiado tarde, ni es demasiado difícil. Sólo hay que ser honrado con uno mismo y con los demás. Quizás es hora de llamar a la puerta de Güemes, Moragas, San Gil y compañía, y de repescar a  Aguirre, Herrero y Vidal-Quadras para la política nacional.

Ya he votado

Al PP, por supuesto. Pero de todos modos no conservo ningún tipo de esperanza. Si algún tipo de optimismo me podía invadir, lo ocurrido el viernes y el sábado lo terminaron de arrancar de mí.

Aunque de todos modos y pensándolo fríamente al margen de la pasión política, creo sinceramente que es mejor una victoria del PSOE.

Ayer lo hablaba con Luis Margol por teléfono, y es que considero que a ningún partido le conviene ganar estas elecciones. La crisis económica y social que vamos a vivir durante los dos próximos años va a ser bestial. Si gana el PP, por mucho que intente arreglar el desaguisado, a lo sumo sólo lo podrá aliviar con medidas efectivas y liberales, y la no resolución de la crisis le acabaría pasando factura de nuevo.

En cambio, si gana el PSOE, la crisis se verá agravada por la ineficiencia de un gobierno incapaz, que no hará nada para solventar la crisis (excepto aumentar irresponsablemente el gasto público), que se enfrentará a un millón y medio más de parados (o dos), a un hundimiento de la economía y a una explosión de la delincuencia que su política de complicidad con el delincuente le impedirá atajar. Al mismo tiempo intentará desviar la atención con un aumento de la presión centrífuga en Cataluña, País Vasco y Galicia y un aumento de los odios al discrepante, con medidas liberticidas y sectarias, dejando al país al borde de la ruptura social y territorial.

La situación acabaría siendo tan asfixiante que el gobierno de Z se vería obligado a convocar elecciones anticipadas, y esta vez sí, la victoria del PP sería abrumadora, siendo el PP de nuevo el que tendrá que rescatar al país de la ruina en la que lo han dejado los políticos socialistas.

Por lo tanto considero que una victoria socialista es más conveniente teniendo en cuenta lo que se nos viene encima. Van a ser dos años muy duros, más duros con los socialistas, y más de lo que algunos aciertan a imaginar. Pero al final compensará. Porque los españoles, tristemente, necesitan ver las cosas muy mal para utilizar un poco su inteligencia.

“Defender la alegría”

¿Es España una democracia?

No, no lo es. Cuando el principal partido de la oposición (antes en el gobierno) y sus militantes o simpatizantes se tienen que esconder para evitar ser agredidos o insultados, no se está en una democracia. Cuando el principal partido de la oposición (antes en el gobierno) tiene que ocultar el logotipo de su formación en los sobres de propaganda electoral para asegurarse que llegan a su destino, no se está en una democracia.

Si gana el PSOE volveremos a los tiempos de las reuniones clandestinas, de las represalias por delitos de pensamiento, de los “si no quieres líos no te metas en política”. A tiempo estamos de remediarlo.

El matrimonio no es un derecho, es una obligación

Este fin de semana he tenido mucho tiempo para pensar. Las largas horas de meditación en casa me han permitido replantearme muchas cosas, y dudar de lo divino y lo humano como nunca antes lo había hecho. Apliqué el método cartesiano de “dudar de todo para alcanzar la verdad” y no dejé títere con cabeza. Y una de las víctimas de ese fin de semana de melancolía intelectual fue el matrimonio… homosexual.

¿Por qué existe el matrimonio? ¿Qué ha conducido a la sociedad a evolucionar en base a la estructura familiar que nace con el matrimonio? Sólo existe una posible explicación, tan sencilla como obvia: su propia supervivencia. La sociedad pasada, presente y futura necesita sobrevivir, y para ello necesita una estructura que permita su supervivencia a lo largo del tiempo (los modelos a lo Aldous Huxley acaban fallando).

Por ello surgió el matrimonio, con distintas variantes según el país, la religión, las costumbres, pero matrimonio al fin y al cabo. ¿Su objetivo primordial? Procrear, tener hijos, alimentarlos y cuidarlos hasta que puedan valerse por sí mismos y garantizar así la perpetuación del modelo social.

Por ello, en el matrimonio, los individuos adquieren una obligación para con toda la sociedad: tener hijos, garantizar la supervivencia del mundo en el que viven. Esa obligación no es baladí, ya que obliga a cuidar, alimentar y educar a los hijos durante muchos años. En compensación el Estado organiza y pone a disposición de las parejas una serie de ventajas que ayudan a aliviar su cometido. En los tiempos actuales, estas medidas se pueden resumir en, además del reconocimiento social, en una serie de ventajas económicas para la pareja: rebaja fiscal, pensión de viudedad en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, herencia, etc.

Así, las parejas adquieren una serie de obligaciones y a cambio se ven beneficiados de una serie de derechos. Todos felices y contentos, permiten prolongar el modelo social, y la supervivencia del mismo y de todos los mortales.

Pero ¿qué ocurre con el matrimonio homosexual, unión civil, o como se le quiera llamar? Tengo ya los oídos doloridos de oír hablar de derechos, de reclamación de derechos y de igualdad de derechos. Pero aquí nadie ha hablado de obligaciones por ningún lado. Claro, no conviene, porque se destapa el pastel.

El matrimonio homosexual es incapaz, per sé, de engendrar hijos. Por lo tanto es incapaz de colaborar en la prolongación y supervivencia del modelo social establecido. Un matrimonio homosexual no ayuda a la supervivencia del modelo social, no se ve obligado a ejecutar los mismos sacrificios que un matrimonio heterosexual con hijos. Y por lo tanto el Estado no tiene por qué “financiar” esa unión.

Tras los tres días del fin de semana dándole vueltas a la cabeza, no he conseguido encontrar ni una sola razón por la que una pareja homosexual “casada” tenga que beneficiarse de ningún tipo de ventaja fiscal, o de pensión de viudedad si una de ellas muere. ¿Por qué? ¿Qué les diferencia a ellos de mí? ¿Acaso contribuyen ellos más que yo a la prolongación del modelo social? No, no lo hacen. ¿Ellos pagan impuestos? Y yo también. No hay ninguna diferencia entre la situación fiscal de los matrimonios homosexuales y yo, o cualquier otro soltero. Absolutamente ninguna.

Entonces, ¿por qué me discrimina a mí el Estado? ¿Por qué yo no me puedo ver beneficiado de esa rebaja fiscal que sí tiene una pareja homosexual que en cualquier caso va a contribuir igual que yo a la prolongación del modelo social? ¿Qué le debe el Estado al matrimonio homosexual? Nada. O todo. Pero lo mismo que a mí, que estoy soltero.

Una vez desmontado el aspecto económico del matrimonio homosexual, ¿qué nos queda? Pues el aspecto legal y el del reconocimiento público. Respecto al primero, es muy sencillo: contrato entre las partes y ya no hay problemas a la hora de que se plantee un divorcio, herencia, o cualquier otro aspecto. Y respecto al segundo… ¿qué diferencia el matrimonio homosexual de, por ejemplo (y aquí me van a llover críticas e insultos) dos hermanas? ¿Acaso necesitamos que el Estado sancione el amor y el sexo? ¿Necesitamos un papelito y una firma que acredite mis sentimientos? ¿De verdad? Pensadlo.

Pues bien, si algunos deciden responder que sí a esta última pregunta, entonces que creen un registro de “reconocimiento público de amor” y que lo llamen matrimonio si quieren. Pero que no me discriminen a mí en el aspecto fiscal porque tanto un matrimonio homosexual como yo contribuimos exactamente lo mismo a la prolongación del modelo social. Lo mismo de mucho o lo mismo de nada, pero lo mismo.

Ahora las derivadas:

Derivada 1: me diréis que no todas las parejas heterosexuales tienen hijos. De acuerdo, pero el objetivo de la institución del matrimonio (civil o religioso) es fomentar que se prolongue el modelo social, no obligar a ello. Además, la tasa de matrimonio sin hijos no justifica ni siquiera la excepción.

Derivada 2: me diréis que “los matrimonios homosexuales si contribuyen a la prolongación y supervivencia del modelo social porque pueden adoptar, criar y educar hijos”. Bueno, yo como soltero también puedo adoptar. ¿Por qué me tienen que discriminar?

Derivada 3: también me diréis que las lesbianas sí pueden tener hijos mediante inseminación artificial. Es cierto, pero no hace falta ni siquiera que estén en pareja. Por lo tanto lo único que hace falta reconocer es "ayudas" para madres solteras, sean lesbianas o heterosexuales.


Igual hay algún aspecto más aparte del legal, económico y de reconocimiento público asociado al matrimonio (excluyendo los temas meramente religiosos) que sí establece una diferencia entre los individuos que constituyen un matrimonio homosexual y yo o un chico heterosexual como soltero. Si lo hay, por favor instruidme y prometo cambiar de punto de vista. Pero yo no lo veo por ningún lado. A mí me están discriminando y no sé por qué.

Como veis no hace falta acudir a la religión ni a las creencias o la fe para pensar que el matrimonio/unión homosexual, no tiene demasiado sentido. Es simple lógica. O decidme en qué me equivoco.

Ahora, a debatir (podéis despedazarme).

Reflexiones tras la tempestad

Hace un par de días, hastiado de ver cómo el PP y Mariano Rajoy protagonizaban una de cada dos entradas en algunas páginas webs de temática LGTB con tendencia bastante inclinada a la izquierda (casi tumbada) siendo atacado en todos ellos por el ÚNICO argumento de su oposición/indecisión/dudas sobre el matrimonio homosexual (el hecho de que hasta los afectados y hooligans necesiten usar dicho apellido para matrimonio nos indica que “no es lo mismo”) decidí reaccionar de la forma que hasta un niño de 8 años entendería: la ironía.

De ese hastío nació el diálogo que casi todos por aquí ya habéis leído. Lógicamente dicho diálogo es irreal, pero creedme, no dista demasiado de conversaciones reales que yo sí he tenido en Chueca o a través de algunos colegas por el messenger. Simplemente basta cambiar algunas de las respuesta referidas a “casarse” por “adoptar”, “PP homófobo que te odia”, “PP te considera ciudadano de segunda” o “PP facha” para que el diálogo sea, no sólo verosímil, sino excelentemente próximo a la realidad.

Porque tal como Pepito Grillo nos ha dejado magníficamente en un comentario, él votaría al PP si no fuera por su posición respecto al matrimonio homosexual. Es decir, de todas las razones que doy en la conversación “ficticia”, el matrimonio homosexual pesa más que todas ellas juntas y las que me dejé en el tintero. Y no sólo para él, sino para muchos otros homosexuales absorbidos por la órbita progre. El mensaje que nos está transmitiendo esta gente es que “como Zapatero te ha permitido casarte” (y eso que los progres modernos dicen que casarse es de carcas), haga lo que haga, ya puede ser la reencarnación viva de Stalin o Hitler (o Bush o Franco, para que los progres lo capten), hay que votarle. Y yo no puedo entender tal posicionamiento por mucho que lo intente.

De ahí que escribiera lo que escribí, porque a veces la ironía puede hacer despertar algunas mentes aturdidas con un “pues vaya, si va a ser verdad”. No lo hice con la intención de ridiculizar a “las maris de Chueca” (en el fondo, yo también lo soy) sino para ridiculizar un modo de razonar (o no-razonar) que hace aguas por los cuatro costados.

En el hipotético caso de que para mí el matrimonio homosexual fuera lo más crucial en mi vida, tampoco votaría a Zapatero. No podría colaborar con la persona que considero lo más dañino que le ha ocurrido a este país desde la restauración de la democracia. Ni aunque me permita “casarme”, ni aunque me ponga un apartamento en la playa, ni aunque me compre un Mercedes SLK y me ponga a mi disposición un harén de guapos efebos. Más que nada porque no tendría la conciencia tranquila.

Si otros son capaces de cargar con ello, adelante.

P.D. Muchas gracias a LD y César por hacerse eco y a todos los demás por las buenas palabras y los apoyos. ¡Y a seguir, que nos queda poco más de un mes!

Pues con esto y un bizcocho… ¡Hasta el 2008!

Con este vídeo que me envió fanfatal para felicitarme la Navidad, me despido de vosotros hasta el año que viene, deseando que lo paséis muy bien en Nochevieja, y que tengáis un próspero año nuevo 2008, tan próspero como para poder mandar al señor Z a la cola del paro y que el año que viene nos tomemos las uvas sin él. ¡Ah! ¡Y que os lluevan muchos hombres (y mujeres)! emoticon

¡¡FELIZ 2008!!

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