A Time to Hate
En 1964 Daniel era un joven dispuesto a comerse el mundo. Aunque estudiaba derecho lo suyo era el baseball, lo sabía desde hace tiempo. Pero Daniel tenía un secreto, que escondía incluso a su propia novia. Daniel era homosexual.
Como otros homosexuales en la Philadelphia de los años 60, se reunía con más gente como él en locales escondidos y supuestamente secretos. Uno de ellos era el “The Hush Room”. Allí se reunía a escondidas con un compañero de universidad, Hank, del que estaba enamorado. Y Hank lo estaba de él, pero tenían caracteres distintos. Mientras Daniel era un chico adelantado a su tiempo, (“el sabía que tenía derecho a existir” decía Hank), Hank era más retraído, acobardado por la situación.
Y Hank no estaba del todo equivocado. Daniel tuvo que abandonar el equipo de baseball (su pasión), cuando por una miserable caja de cerillas sus compañeros de equipo descubrieron que era homosexual. A partir de entonces le hicieron la vida imposible, le golpeaban con la pelota y con el bate de madera en cada entrenamiento. Y al final tuvo que dejarlo. Esa noche fue al Hush Room.
Los vecinos del barrio por donde se encontraban estos locales como el Hush Room y otros, no veían con buenos ojos la presencia de homosexuales, lesbianas y travestis por la zona. Los jóvenes del barrio insultaban, se burlaban e incluso agredían a los homosexuales y travestis que entraban o salían de algunos de estos locales.
Además eran habituales las redadas de policías en la zona, policías que entraban en los locales y la emprendían a porrazos con todo lo que se encontraban. En el Hush Room tenían una especie de acuerdo con algún pez gordo de la policía de Philadelphia y mediante los sobornos que el dueño del local le hacía llegar, la policía avisaba antes de que se iba a producir una redada y al encenderse la luz roja, las parejas homosexuales cambiaban todas a parejas heterosexuales, chicos con chicas y viceversa, para que la policía no viera nada raro y pasara de largo.
Pero aquella noche alguien se debió retrasar con el pago porque no hubo aviso… La policía irrumpió en el Hush Room golpeando a todo ser vivo que se encontraban por delante. Muchos acabaron por el suelo en medio del caos recibiendo los golpes de los policías. Daniel tuvo tiempo de escapar por una puerta trasera. Pero fue peor su destino.
Al salir pasó al lado de un grupo de matones del barrio. Estos empezaron a burlarse de él y a perseguirlo: “corre corre marica, corre”, “¿dónde vas marica?”, “¡mira como huye el marica!”. Daniel intentó hacer oídos sordos, pero ya no pudo. Por ese día ya había sido suficiente. Así que se dio media vuelta, sacó el bate de baseball que llevaba en la bolsa, y se enfrentó a sus perseguidores.
Pero él era uno sólo. Tras un par de golpes al aire, lo cogieron, le arrebataron el bate de baseball, lo tiraron al suelo, y lo empezaron a golpear entre sus tres perseguidores como animales. La paliza fue brutal. James, un joven policía que estaba viendo aquello, sintió que tenía que intervenir, pero un compañero le disuadió. Era mejor “no entrometerse”.
La paliza siguió, lo arrinconaron en una esquina, y Kenny, el líder de los matones, le asestó tres golpes con su propio bate de baseball que mataron a Daniel en el acto. Los matones huyeron, y dejaron allí el cuerpo de Daniel, abandonado en aquel callejón oscuro y frío.
Cuarenta años después, la voluntad de Helen, su madre, por descubrir qué había pasado, llevó a la policía a localizar a Hank, el que fuera pareja de Daniel, y al joven policía que había visto la escena de la paliza mortal. Éste, arrepentido por no haber intervenido entonces, testificó, y los tres matones, aunque con 40 años de retraso, fueron arrestados.
Al final se hizo justicia, y Helen ya podía morir en paz tras saber la verdad de lo que pasó, y tras haber conocido a Hank, quién 40 años después le pudo transmitir lo maravilloso que era Daniel.
En el siguiente vídeo (os recomiendo verlo antes de seguir leyendo) podéis ver, en directo, esto último que os he relatado…
Como muchos habréis averiguado, esto que os he relatado es el argumento de un capítulo de la serie norteamericana “Caso Abierto”, llamado “Tiempos de odio” (“A time to hate”, en su título original). Lo he visto estas vacaciones (en las que he visto más televisión de la debida) y me llegó tanto que quería compartirlo con vosotros. Tengo el capítulo entero (en inglés) y en breve lo subiré a Youtube. Por cierto, la música del final no es la original del capítulo, sino “Little by Little” de Oasis. La he cambiado porque esta a mí me gustaba más. Aquí podéis ver el mismo final con la música original de “Byrds” (“Turn, turn, turn”).
Y sí, ya he vuelto. Así que en breve me pondré a responder a todos los correos y mensajes que me habéis dejado estos días y a escribir en el blog. Vuelvo a estar en activo.
Un saludo a todos y espero que lo hayáis pasado bien en vuestras vacaciones.
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