El matrimonio no es un derecho, es una obligación
¿Por qué existe el matrimonio? ¿Qué ha conducido a la sociedad a evolucionar en base a la estructura familiar que nace con el matrimonio? Sólo existe una posible explicación, tan sencilla como obvia: su propia supervivencia. La sociedad pasada, presente y futura necesita sobrevivir, y para ello necesita una estructura que permita su supervivencia a lo largo del tiempo (los modelos a lo Aldous Huxley acaban fallando).
Por ello surgió el matrimonio, con distintas variantes según el país, la religión, las costumbres, pero matrimonio al fin y al cabo. ¿Su objetivo primordial? Procrear, tener hijos, alimentarlos y cuidarlos hasta que puedan valerse por sí mismos y garantizar así la perpetuación del modelo social.
Por ello, en el matrimonio, los individuos adquieren una obligación para con toda la sociedad: tener hijos, garantizar la supervivencia del mundo en el que viven. Esa obligación no es baladí, ya que obliga a cuidar, alimentar y educar a los hijos durante muchos años. En compensación el Estado organiza y pone a disposición de las parejas una serie de ventajas que ayudan a aliviar su cometido. En los tiempos actuales, estas medidas se pueden resumir en, además del reconocimiento social, en una serie de ventajas económicas para la pareja: rebaja fiscal, pensión de viudedad en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, herencia, etc.
Así, las parejas adquieren una serie de obligaciones y a cambio se ven beneficiados de una serie de derechos. Todos felices y contentos, permiten prolongar el modelo social, y la supervivencia del mismo y de todos los mortales.
Pero ¿qué ocurre con el matrimonio homosexual, unión civil, o como se le quiera llamar? Tengo ya los oídos doloridos de oír hablar de derechos, de reclamación de derechos y de igualdad de derechos. Pero aquí nadie ha hablado de obligaciones por ningún lado. Claro, no conviene, porque se destapa el pastel.
El matrimonio homosexual es incapaz, per sé, de engendrar hijos. Por lo tanto es incapaz de colaborar en la prolongación y supervivencia del modelo social establecido. Un matrimonio homosexual no ayuda a la supervivencia del modelo social, no se ve obligado a ejecutar los mismos sacrificios que un matrimonio heterosexual con hijos. Y por lo tanto el Estado no tiene por qué “financiar” esa unión.
Tras los tres días del fin de semana dándole vueltas a la cabeza, no he conseguido encontrar ni una sola razón por la que una pareja homosexual “casada” tenga que beneficiarse de ningún tipo de ventaja fiscal, o de pensión de viudedad si una de ellas muere. ¿Por qué? ¿Qué les diferencia a ellos de mí? ¿Acaso contribuyen ellos más que yo a la prolongación del modelo social? No, no lo hacen. ¿Ellos pagan impuestos? Y yo también. No hay ninguna diferencia entre la situación fiscal de los matrimonios homosexuales y yo, o cualquier otro soltero. Absolutamente ninguna.
Entonces, ¿por qué me discrimina a mí el Estado? ¿Por qué yo no me puedo ver beneficiado de esa rebaja fiscal que sí tiene una pareja homosexual que en cualquier caso va a contribuir igual que yo a la prolongación del modelo social? ¿Qué le debe el Estado al matrimonio homosexual? Nada. O todo. Pero lo mismo que a mí, que estoy soltero.
Una vez desmontado el aspecto económico del matrimonio homosexual, ¿qué nos queda? Pues el aspecto legal y el del reconocimiento público. Respecto al primero, es muy sencillo: contrato entre las partes y ya no hay problemas a la hora de que se plantee un divorcio, herencia, o cualquier otro aspecto. Y respecto al segundo… ¿qué diferencia el matrimonio homosexual de, por ejemplo (y aquí me van a llover críticas e insultos) dos hermanas? ¿Acaso necesitamos que el Estado sancione el amor y el sexo? ¿Necesitamos un papelito y una firma que acredite mis sentimientos? ¿De verdad? Pensadlo.
Pues bien, si algunos deciden responder que sí a esta última pregunta, entonces que creen un registro de “reconocimiento público de amor” y que lo llamen matrimonio si quieren. Pero que no me discriminen a mí en el aspecto fiscal porque tanto un matrimonio homosexual como yo contribuimos exactamente lo mismo a la prolongación del modelo social. Lo mismo de mucho o lo mismo de nada, pero lo mismo.
Ahora las derivadas:
Derivada 1: me diréis que no todas las parejas heterosexuales tienen hijos. De acuerdo, pero el objetivo de la institución del matrimonio (civil o religioso) es fomentar que se prolongue el modelo social, no obligar a ello. Además, la tasa de matrimonio sin hijos no justifica ni siquiera la excepción.
Derivada 2: me diréis que “los matrimonios homosexuales si contribuyen a la prolongación y supervivencia del modelo social porque pueden adoptar, criar y educar hijos”. Bueno, yo como soltero también puedo adoptar. ¿Por qué me tienen que discriminar?
Derivada 3: también me diréis que las lesbianas sí pueden tener hijos mediante inseminación artificial. Es cierto, pero no hace falta ni siquiera que estén en pareja. Por lo tanto lo único que hace falta reconocer es "ayudas" para madres solteras, sean lesbianas o heterosexuales.
Igual hay algún aspecto más aparte del legal, económico y de reconocimiento público asociado al matrimonio (excluyendo los temas meramente religiosos) que sí establece una diferencia entre los individuos que constituyen un matrimonio homosexual y yo o un chico heterosexual como soltero. Si lo hay, por favor instruidme y prometo cambiar de punto de vista. Pero yo no lo veo por ningún lado. A mí me están discriminando y no sé por qué.
Como veis no hace falta acudir a la religión ni a las creencias o la fe para pensar que el matrimonio/unión homosexual, no tiene demasiado sentido. Es simple lógica. O decidme en qué me equivoco.
Ahora, a debatir (podéis despedazarme).














