blog cerrado

El matrimonio no es un derecho, es una obligación

Este fin de semana he tenido mucho tiempo para pensar. Las largas horas de meditación en casa me han permitido replantearme muchas cosas, y dudar de lo divino y lo humano como nunca antes lo había hecho. Apliqué el método cartesiano de “dudar de todo para alcanzar la verdad” y no dejé títere con cabeza. Y una de las víctimas de ese fin de semana de melancolía intelectual fue el matrimonio… homosexual.

¿Por qué existe el matrimonio? ¿Qué ha conducido a la sociedad a evolucionar en base a la estructura familiar que nace con el matrimonio? Sólo existe una posible explicación, tan sencilla como obvia: su propia supervivencia. La sociedad pasada, presente y futura necesita sobrevivir, y para ello necesita una estructura que permita su supervivencia a lo largo del tiempo (los modelos a lo Aldous Huxley acaban fallando).

Por ello surgió el matrimonio, con distintas variantes según el país, la religión, las costumbres, pero matrimonio al fin y al cabo. ¿Su objetivo primordial? Procrear, tener hijos, alimentarlos y cuidarlos hasta que puedan valerse por sí mismos y garantizar así la perpetuación del modelo social.

Por ello, en el matrimonio, los individuos adquieren una obligación para con toda la sociedad: tener hijos, garantizar la supervivencia del mundo en el que viven. Esa obligación no es baladí, ya que obliga a cuidar, alimentar y educar a los hijos durante muchos años. En compensación el Estado organiza y pone a disposición de las parejas una serie de ventajas que ayudan a aliviar su cometido. En los tiempos actuales, estas medidas se pueden resumir en, además del reconocimiento social, en una serie de ventajas económicas para la pareja: rebaja fiscal, pensión de viudedad en caso de fallecimiento de uno de los cónyuges, herencia, etc.

Así, las parejas adquieren una serie de obligaciones y a cambio se ven beneficiados de una serie de derechos. Todos felices y contentos, permiten prolongar el modelo social, y la supervivencia del mismo y de todos los mortales.

Pero ¿qué ocurre con el matrimonio homosexual, unión civil, o como se le quiera llamar? Tengo ya los oídos doloridos de oír hablar de derechos, de reclamación de derechos y de igualdad de derechos. Pero aquí nadie ha hablado de obligaciones por ningún lado. Claro, no conviene, porque se destapa el pastel.

El matrimonio homosexual es incapaz, per sé, de engendrar hijos. Por lo tanto es incapaz de colaborar en la prolongación y supervivencia del modelo social establecido. Un matrimonio homosexual no ayuda a la supervivencia del modelo social, no se ve obligado a ejecutar los mismos sacrificios que un matrimonio heterosexual con hijos. Y por lo tanto el Estado no tiene por qué “financiar” esa unión.

Tras los tres días del fin de semana dándole vueltas a la cabeza, no he conseguido encontrar ni una sola razón por la que una pareja homosexual “casada” tenga que beneficiarse de ningún tipo de ventaja fiscal, o de pensión de viudedad si una de ellas muere. ¿Por qué? ¿Qué les diferencia a ellos de mí? ¿Acaso contribuyen ellos más que yo a la prolongación del modelo social? No, no lo hacen. ¿Ellos pagan impuestos? Y yo también. No hay ninguna diferencia entre la situación fiscal de los matrimonios homosexuales y yo, o cualquier otro soltero. Absolutamente ninguna.

Entonces, ¿por qué me discrimina a mí el Estado? ¿Por qué yo no me puedo ver beneficiado de esa rebaja fiscal que sí tiene una pareja homosexual que en cualquier caso va a contribuir igual que yo a la prolongación del modelo social? ¿Qué le debe el Estado al matrimonio homosexual? Nada. O todo. Pero lo mismo que a mí, que estoy soltero.

Una vez desmontado el aspecto económico del matrimonio homosexual, ¿qué nos queda? Pues el aspecto legal y el del reconocimiento público. Respecto al primero, es muy sencillo: contrato entre las partes y ya no hay problemas a la hora de que se plantee un divorcio, herencia, o cualquier otro aspecto. Y respecto al segundo… ¿qué diferencia el matrimonio homosexual de, por ejemplo (y aquí me van a llover críticas e insultos) dos hermanas? ¿Acaso necesitamos que el Estado sancione el amor y el sexo? ¿Necesitamos un papelito y una firma que acredite mis sentimientos? ¿De verdad? Pensadlo.

Pues bien, si algunos deciden responder que sí a esta última pregunta, entonces que creen un registro de “reconocimiento público de amor” y que lo llamen matrimonio si quieren. Pero que no me discriminen a mí en el aspecto fiscal porque tanto un matrimonio homosexual como yo contribuimos exactamente lo mismo a la prolongación del modelo social. Lo mismo de mucho o lo mismo de nada, pero lo mismo.

Ahora las derivadas:

Derivada 1: me diréis que no todas las parejas heterosexuales tienen hijos. De acuerdo, pero el objetivo de la institución del matrimonio (civil o religioso) es fomentar que se prolongue el modelo social, no obligar a ello. Además, la tasa de matrimonio sin hijos no justifica ni siquiera la excepción.

Derivada 2: me diréis que “los matrimonios homosexuales si contribuyen a la prolongación y supervivencia del modelo social porque pueden adoptar, criar y educar hijos”. Bueno, yo como soltero también puedo adoptar. ¿Por qué me tienen que discriminar?

Derivada 3: también me diréis que las lesbianas sí pueden tener hijos mediante inseminación artificial. Es cierto, pero no hace falta ni siquiera que estén en pareja. Por lo tanto lo único que hace falta reconocer es "ayudas" para madres solteras, sean lesbianas o heterosexuales.


Igual hay algún aspecto más aparte del legal, económico y de reconocimiento público asociado al matrimonio (excluyendo los temas meramente religiosos) que sí establece una diferencia entre los individuos que constituyen un matrimonio homosexual y yo o un chico heterosexual como soltero. Si lo hay, por favor instruidme y prometo cambiar de punto de vista. Pero yo no lo veo por ningún lado. A mí me están discriminando y no sé por qué.

Como veis no hace falta acudir a la religión ni a las creencias o la fe para pensar que el matrimonio/unión homosexual, no tiene demasiado sentido. Es simple lógica. O decidme en qué me equivoco.

Ahora, a debatir (podéis despedazarme).

Por qué no votar a Zapatero (V): la humillante e irresponsable compra de votos con dinero público

España es un país de pandereta. Eso nadie lo puede poner en duda. En cuanto sale el politicucho de turno prometiéndonos limosnas porque ellos son muy generosos todos aplauden como si se tratara de Jesús en el milagro de los panes y los peces ignorando (por ignorantes) que ese dinero saldrá de una forma o de otra de sus propios bolsillos.

España es el único país donde al borde de una crisis económica de resultados impredecibles y simplemente por cálculo electoral, el gobierno se afana en tirar de dinero público para comprar el voto y nadie pone el grito en el cielo por la irresponsabilidad de vaciar las arcas públicas y endeudar a un ineficiente (por simple definición) Estado. Tamaña desvergüenza no se premia con reproches ante la estupidez, sino con los vítores de los estúpidos.

No es, como ya he mencionado antes, un caso de milagro de los panes y los peces, pero sí tiene relación con parábolas bíblicas, como la del pescador. El gobierno de Z, siguiendo la mima técnica que tan bien les ha funcionado durante años en Andalucía (y que incomprensiblemente les sigue funcionando) han aplicado la máxima de “dar los peces pero jamás enseñar a pescar”.

Por un lado, para los hambrientos es más fácil que Zapatero les regale la pesca, aunque eso signifique estar condicionando su libertad y su futuro a que Zapatero siga regalándoles dichos pescados o queden pescados que repartir. Por otro, Zapatero se las ingenia así para tener siempre disponible y de voto fácil a una muchedumbre incapaz de pescar, a la que no me interesa enseñar a pescar, y a la que sí es fácil tenerla amamantada permanentemente mientras ellos, ignorantes, no se dan cuenta de que les quito el pan de su cesta para poder comprar yo el pescado.

Así, en plena turbulencia económica, Zapatero se ha descolgado con regalos para todos: para el joven, 210 euros mensuales (sueldo en toda regla por no hacer nada) y 600 para la fianza; para el propietario, 6000€ que le consigan convencer de dejar su piso en manos de unos posibles irresponsables chupópteros; para la madre, 2500€ por madre; para los pensionistas, unos cuántos cientos de euros más, y para los demás, unas magníficas subidas de impuestos para poder pagar todo esto. Y es sólo el aperitivo.

Pero todo tiene una sencilla explicación: estamos en periodo electoral, y las medidas de compra de voto, por muy irresponsables que sean, por mucho que hipotequen a  futuro al país, son buenas mientras me permitan seguir manteniéndome en la poltrona en la cual gobernar como un solemne dictador, haciendo además creer a los ignorantes que todo lo hago con “talante”.

Es, en definitiva, el milagro de las elecciones.

Y por este mismo milagro, por la irresponsable y antidemocrática compra de voto ejercida por el gobierno del PSOE, no voy a votar a Zapatero en las próximas elecciones.

El PSOE quiere acabar con la presunción de inocencia

Al menos eso se deriva de su programa electoral. Cuando hace unos días escribía sobre el peligro que para la libertad de expresión podía suponer el proyecto de ley contra la homofobia (camuflado bajo el rimbombante nombre de Ley Integral de Igualdad de Trato y contra la Discriminación) no pensé que podría llegar a sorprenderme más. Pero estaba equivocado.

Leo en Dos Manzanas que “gracias” (sic) a esta ley, se invierte el principio constitucional de la presunción de inocencia, siendo el acusado de ejercer discriminación el que tiene que demostrar que no ha discriminado, es decir, su inocencia:

La principal novedad de la Ley Integral es que en los procedimientos civiles la carga de la prueba será compartida por el demandante y el demandado, es decir, la persona acusada de discriminación tendrá que demostrar que no actuó de forma discriminatoria, por ejemplo al despedir a un trabajador.


Por cierto, que lo que también comentaba entonces sobre que una ley antidiscriminación se podría convertir en una herramienta de discriminación positiva y abuso ya no es una sospecha, sino que también va incluido en la concepción de la ley: la discriminación positiva hecha ley por segunda vez.

No se si soy yo el susceptible, o esto realmente es un verdadero peligro para las garantías jurídicas de los españoles y una amenaza para la seguridad jurídica de las empresas. Y sobre todo una terrible arma de destrucción masiva para el asociacionismo radical de izquierdas (gay, feminista, etc.) que busca emplear los resortes del Estado para imponer su autoritarismo comunistoide.

Miedo me da que gane Zapatero las próximas elecciones. Miedo me da.

La EpC “europea” llena a los estudiantes de odio antiliberal

Sólo el 36% de los franceses apoya el mercado libre, y en Alemania los apoyos al "socialismo" han pasado del 36% en 1991 al 47% en 2007. El diario británico FT busca las razones, y las ha encontrado: los libros de texto de los estudiantes europeos les llenan de odio hacia la economía de mercado y hacia la globalización. El PSOE ha defendido que asignaturas como Educación para la Ciudadanía también se impartían en Europa. Lo que desconocíamos era hasta qué punto tenían razón:

Economic growth imposes a hectic form of life, producing overwork, stress, nervous depression, cardiovascular disease and, according to some, even the development of cancer,” asserts Histoire du XXe siècle, a text memorised by French high-school students as they prepare for entrance exams to prestigious universities. Start-ups, the book tells students, are “audacious enterprises” with “ill-defined prospects”. Then it links entrepreneurs with the technology bubble, the Nasdaq crash and massive redundancies across the economy. Think “creative destruction” without the “creative”.

In another widely used text, a section on innovation does not mention any entrepreneur or company. Instead, students read a treatise on whether technological progress destroys jobs. Another briefly mentions an entrepreneur – a Frenchman who invented a new tool to open oysters – only to follow with an abstract discussion of whether the modern workplace is organised along post-Fordist or neo-Taylorist lines. In several texts, students are taught that globalisation leads to violence and armed resistance, requiring a new system of world governance. “Capitalism” is described as “brutal”, “savage” and “American”. French students do not learn economics so much as a highly biased discourse about economics.

German textbooks emphasise corporatist and collectivist traditions and the minutiae of employer-employee relations – a zero-sum world where one loses what the other gains. People who run companies are caricatured as idle, cigar-smoking plutocrats. They are linked to child labour, internet fraud, mobile phone addiction, alcoholism and redundancies. Germany’s rich entrepreneurial history is all but ignored.


Esto último también lo hizo Público en su vídeo de lanzamiento. Impresionante. ¿Esta es la Europa que pretende competir con EEUU?

Describing globalisation, another text has sections headed “Revival of Manchester Capitalism”, “Brazilianisation of Europe” and “Return of the Dark Ages”. India and China are successful, the book explains, because they practise state ownership and protectionism, while the freest markets are in impoverished sub-Saharan Africa. Like many French and German books, it suggests students learn more by contacting the anti-globalisation group Attac.


La India y China como modelos debido a sus "fuertes gobiernos proteccionistas" (y tanto), mientras que Occidente empobrece África.

It is no surprise that the continent’s schools teach through a left-of-centre lens. The surprise is the intensity of the anti-market bias. Students learn that companies destroy jobs, while government policy creates them. Globalisation is destructive, if not catastrophic. Business is a zero-sum game. If this is the belief system within which most students develop intellectually, is it any wonder French and German reformers are so easily shouted down?


La izquierda española estaba celosa y necesitó crear EpC para lavar las mentes de los jóvenes españoles, asignatura que por lo que estamos viendo no tiene nada que envidiar a las descritas en el artículo del FT. Si esta es la generación del futuro…

¿Es la legalización de las drogas lo más importante para un liberal?

De un tiempo a esta parte no dejo de oír aquello de que para ser un buen liberal (sic) hay que estar a favor de la legalización de las drogas. De hecho, empieza a preocuparme que este aspecto se haya convertido en una especie de puerta más en el camino hacia el Oráculo del Sur que Atreyu tiene que atravesar “si o si” para alcanzar dicho oráculo, el oráculo “liberal”.

Tenía parcialmente olvidado el tema pero la discusión que se ha montado de nuevo en Red Liberal (y van…) a cargo de defensores y detractores del candidato republicano Ron Paul me ha refrescado la memoria. Uno de los chicos de la UDE, en los comentarios de este artículo en el que cumplen a rajatabla su tradición de poner a parir al resto para defender sus ideas, habla de que Ron Paul quiere “relanzar las libertades civiles en drogas”. La misma persona (Libertarian), en el blog de Luis I. Gómez y en el artículo que supongo ha creado la polémica, vuelve a decir más o menos lo mismo a la hora de defender a Ron Paul: “¿No defiende [Ron Paul] fuertemente la legalización de la marihuana?”. Otros decoran su blog con la hoja de la marihuana o lo incluyen en su ideario.

Es decir, ¿se ha convertido la legalización de las drogas en una condición sine qua non para ser (o considerarse) liberal? Me gustaría saberlo porque hay barcos a los que a lo mejor yo no estoy dispuesto a subirme. Igual el haber sufrido un caso de droga en la familia les haría replantearse su actitud pero no voy a apelar a un “absurdo sentimentalismo” que es tan fácilmente atacable y desmontable. Simplemente voy a apelar a la lógica.

Primero, considero que para un liberal que se denomine así (y no hablo de mí) supongo que habrá mil cosas más importantes que la legalización de las drogas a la hora de plantear un programa de gobierno, o al menos eso espero. Desde luego si la legalización de las drogas está por encima de la reducción del tamaño de las AAPP, de la eliminación de carga legislativa sobre la economía y el comercio, de la modificación del sistema de partidos y de la eliminación de todo tipo de subvención o subsidio, que no cuente con mi apoyo. Eso para empezar.

Segundo, considero una falacia completa el recurrir a la “libertad personal” en el tema de las drogas. Uno es libre para consumir un determinado tipo de droga una sola vez: la primera. Si apuramos mucho y nos olvidamos de los procesos fisiológicos asociados a determinadas sustancias, incluso podremos considerar actos libres el consumo en la segunda vez, y puede que en la tercera. Pero desde el momento en el que las drogas per se producen un efecto adictivo sobre el organismo humano, nadie puede, ni siquiera los psicólogos más favorecedores de la terapia con marihuana, considerar el libre albedrío y la libre voluntad como autores de esa decisión de consumo convertida en repetitiva y periódica. Por lo tanto, las drogas no son un tema de libertad personal. Ni libertad, porque no eres libre, ni personal, ya que todos a tu alrededor sufren de uno u otro modo tu adicción.

No me vale el ejemplo del tabaco y el alcohol. Sí, ya lo sé, es mierda, pero es mierda con la que ya vivimos. No hace falta meter más mierda. También sé que provocan muchas más muertes que las drogas “ilegales” (un 8% frente a un 0,4%) pero teniendo en cuenta también la diferencia en el consumo entre ambas, igual las ilegales resultan más “letales”. No abogo por prohibir ni el tabaco ni el alcohol, por supuesto, pero no me gustaría ver más mierda "en el mercado".

Y tercero: ¿para qué quieres legalizar algo que está al alcance de todo el mundo (desgraciadamente)? Yo no tomo ningún tipo de drogas (aparte de alcohol, tabaco y paracetamol) y no las busco. Y sin embargo tengo a mi alcance todas las drogas que me pudieran interesar y más. Cada noche pasan por delante de mí las rulas/pirulas/extasis, el tema/farlopa/coca, o el mucho más común chocolate/costo e incluso maría de la buena. Todo sin consumir nada y sin tener que hacer grandes esfuerzos para que esas drogas lleguen a mí. Desde luego, no creo que ningún “liberal de los buenos” tenga quejas a la hora de ejercer su libertad individual y ponerse hasta el culo de farlopa. Y si lo tiene que me lo diga y yo le pongo en contacto con camellos de los buenos (o por dónde se mueven).

Una forma de plantear esta abolición de las restricciones sería empleando un discurso en plan positivista: si se legalizaran las drogas, se acabaría con toda la delincuencia que acarrea la producción y tráfico de la misma, argumento con el que podría estar parcialmente de acuerdo. Pero ni siquiera este es el argumento que se esgrime en su defensa, sino que únicamente se apela a la libertad individual. Y como ya he dicho, no considero precisamente este un tema ni de libertad ni individual. La adicción no es libertad, es esclavitud.

Supongo que con esto se abrirá de nuevo la caja de los truenos en Red Liberal, y aunque esta entrada no es un ataque a nadie, sino sólo una llamada a la reflexión, las etiquetas de liberal o antiliberal empezarán a surcar la blogosfera. Sinceramente me da igual. De aquí a marzo este será el último artículo que escribo en plan “guerra interna”. El 9 de marzo tenemos una cita demasiado importante como para andar discutiendo de lo divino y lo humano. Y con dicha cita electoral en el punto de mira es cómo voy a escribir la mayoría de los próximos artículos. Como dice un buen amigo mío, “mariconadas las justas”.

Mis abuelos también eran franquistas

Llego tarde pero llego. Impactado estoy por lo que le ha ocurrido a María Blanco estas Navidades, no por los motivos, sino por el hecho en sí. Sobra decir que muestro mi total solidaridad con ella y su familia.

Todo parece ser que ha sido provocado por una estatua de Franco que el padre de María tiene en su chalet en un pueblecito de Jaén. Esto ha provocado que una panda de “valientes” en forma de turba se haya plantado en su casa con intenciones de linchamiento y amenazas a la seguridad y vida de los habitantes del chalet. Yo no voy a criticar el hecho de los insultos en sí, ya que me parece una forma de libertad de expresión. Pero sí voy a criticar las amenazas y la actitud de linchamiento de la turba. No son más que una panda de cobardes.

El padre de María se llevaría de maravilla con mis abuelos ya que durante muchos años una foto de Franco ha decorado lo más alto del mueble de la salita de estar donde veíamos la televisión. De hecho, en mi casa sólo se han oído los parabienes de los años de la dictadura franquista. En los pueblos la situación fue distinta que en las grandes ciudades, y aquí, mal que bien, todo el mundo vivía bien ya que nadie se metía en temas políticos, y todos se esforzaban por sobrevivir, entretenidos en sus viñas y olivos, sus pequeños comercios y sus rebaños de ovejas. A pesar de todo, yo me he criado sano y estoy libre de cualquier afinidad dictatorial. Ya que otros pudieran decir lo mismo.

Al menos mis abuelos lo vivieron en primera persona, y tienen todo el derecho a opinar a favor o en contra. Y por ello nadie se presenta en casa de mis abuelos con intención de quemársela. Pero cosa distinta ocurre, por ejemplo, con la enorme cantidad de analfabetos patrios que portan una camiseta del Che Guevara sin haberlo ni conocido ni, mucho más probable, haberlo sufrido.

Pero “Spain is different” y aquí sólo hay libertad de expresión (y opinión) para la izquierda. Estos últimos días y a colación de la concentración del pasado día 30, lo estamos viendo de nuevo, y van…

Sobre el acto en defensa de la familia cristiana

Anda muy soliviantada la blogosfera mariprogre con este tema. La tildan de concentración “homófoba”, entre otras lindezas. Contentos deberían estar los mariprogres si realmente la conferencia episcopal se tomara tantas molestias en atacar a los homosexuales. Pero no, por suerte no somos tan importantes.

Basta con leer algunas webs izquierdistas para leer barbaridades de la talla de que si existiera una ley contra la homofobia (tema al que me opongo en rotundo y del que ya hablaré en otro momento) dicha manifestación sería prohibida, y sus convocantes enviados a la cárcel (o al paredón, según los deseos de algunos). Por lo visto, la libertad de expresión es, como para el señor JL Prieto, algo discutido y discutible, según a quién afecte, por supuesto. Pero es la izquierda española, para qué nos vamos a escandalizar a estas alturas de la vida.

Además, en un ejercicio de torpeza suprema, emplean contra la manifestación los mismos argumentos que ellos emplean para defenderse de los supuestos ataques al matrimonio homosexual. Llevan dos años mis estimados mariprogres diciendo que “el matrimonio homosexual no ataca a la familia” y que “la defensa de las parejas homosexuales no ataca ni perjudica a las parejas heterosexuales”. Pues bien, ahora parece ser que el reverso sí se cumple, y la defensa de la “familia tradicional cristiana” sí es un ataque contra las parejas homosexuales. Cosas del doble rasero.

En cualquier caso, y en el hipotético supuesto de que haya gente que asista a la manifestación con una única obsesión en mente, y que sean las parejas de “maricas y bollos”, ¿qué? ¿Acaso no puede haber gente que opine distinto? ¿Tan mal está la libertad en España para que no haya gente que pueda pensar lo que le de la real gana de mí (y yo de él)?

Pero es que además, si lo particularizamos a mi caso concreto (mal asunto, mariprogres, dejad de leer aquí), yo también defiendo la familia tradicional como el mejor marco para el desarrollo de un niño. Yo salgo de una de esas familias y creedme que no he tenido ninguna traba para desarrollar mi sexualidad, ni mis estudios, ni ninguno de los aspectos que me caracterizan (ni siquiera los políticos). ¿Qué no siempre se pueda cumplir? De acuerdo. ¿Qué haya divorcios y parejas desestructuradas? De acuerdo. ¿Qué haya muertes y los niños tengan que crecer sólo con su padre o su madre? De acuerdo. Pero el hecho de que ocurran estas cosas no deja invalidada la hipótesis inicial, y es que el modelo familiar tradicional (cristiano o no) sea el mejor marco para el desarrollo de un niño.

¿Y las parejas homosexuales? Pues hombre, de todo habrá, pero yo no lo considero “el mejor marco” (repito, “el mejor marco”, que quede claro). Puede que haya y hay parejas excelentes. De hecho, yo no creo que fuera un mal padre, ni en solitario ni en pareja. Pero no se trata de mí, se trata de los niños. Yo no tengo que demostrar nada a nadie, y por ello no voy a privar a unos niños de tener la educación que yo sí he disfrutado. Tan simple como eso.

Pero aquí se ha radicalizado todo de tal manera que es imposible mantener un discurso sosegado sobre el tema (enhorabuena ZP). Unos ya piensan que si dejan a los niños en el seno de una pareja homosexual (con imagen mental inmediata de “Orgullo gay”) el crío ya va a salir un drogata-chapero-travelo-dragqueen perdido. Y otros en cuanto ven algo relacionado con una familia tradicional o la Iglesia ya piensan que los están llamando de hijos de puta enfermos sarnosos zarrapastrosos para arriba. Y no, por suerte la vida está llena de matices.

Y por todos esos matices yo creo que la familia tradicional es el mejor marco para la educación de un niño, y por ello, no tengo ninguna objeción al acto del próximo domingo (faltaría más). Al mismo tiempo, tampoco creo que una pareja homosexual concreta, dado el caso, educara mal a un niño o niña, pero sigo sin considerarlo “el mejor marco”.

Bueno, ya estoy listo a recibir insultos, trolls míos.

Voy a hacer una prueba: Enrique de Diego

Hoy voy a comprobar una teoría. Mi teoría dice que si pones “Enrique de Diego” en el título de tu artículo, no sólo recibirás cantidades ingentes de visitas, sino que estarás en lo más alto de Red Liberal durante un buen tiempo y además aparecerán artículos de réplica por todos lados. No sé, vamos a comprobar si mi teoría es cierta.

Porque de otro modo no entiendo estas ganas de provocar y responder a provocaciones que no aportan nada al debate actual (el del conejo), ni mucho menos a otro mucho más trascendente como es el del 11-M. Ahora andan a puñetazos porque el señor Enrique de Diego ha dicho que LD y la COPE son el Gara de los islamistas. Pues hombre, más desafortunada no puede ser la comparación. Casi tan desafortunada como los improperios que habitualmente suelta sobre Luis del Pino, Pedro Jota, César Vidal y Jiménez Losantos, improperios que me temo que rozan más lo personal que lo profesional, algo en lo que un periodista no debería caer. Y más aún porque no responden a una provocación real de los aludidos e insultados periodistas, de los que no tengo constancia que insulten de semejante forma al señor de Diego.

Según el señor de Diego la COPE y LD son el “Gara de los islamistas” porque desde el blog de Luis del Pino se han intentado buscar las fórmulas para que Zougam no fuera condenado, o de otro modo, para demostrar que era inocente. Bueno, vayamos por partes.

Primero, en un estado de derecho todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Y es la fiscalía la que tiene que demostrar que Jamal Zougam es culpable, no los demás que es inocente. De momento es el único autor material reconocido, es decir, el único del que se conoce que haya puesto físicamente las mochilas-bomba en los trenes. Ello se apoya en el testimonio de cinco testigos que afirman haberlo visto en tres trenes distintos, con mochilas distintas, incluso cambiando la versión durante el juicio y con protectores nasales de quita y pon, todo ello tras haber sido bombardeados con su imagen desde el mismo día de los atentados (perdón, desde el fatídico día 13 de marzo). Hombre, raro raro es.

Demostrando su inocencia, lo que Luis del Pino quiere demostrar es que la detención de Zougam fue todo parte del montaje que prepararon para que se armara la que se armó el 13 de marzo y que el PP perdiera efectivamente las elecciones (tras el linchamiento previo de rigor). Yo personalmente también lo creo, independientemente de que Zougam sea inocente o culpable. Pero supongamos que es indudablemente culpable.

¿Y qué?

Y ahí va lo segundo. Imaginemos que Luis del Pino y los peones negros hubieran intentado demostrar la inocencia del Egipcio (inocencia entendida como que no participó en los atentados) y con ello probar que el atentado ni era obra de Al Qaeda ni estaba relacionado con dicha organización. ¿Qué hubiera pasado? Pues que todos los que han estado tres años insultando y descalificando la labor de Luis del Pino, LD y el Mundo en este aspecto se la hubieran tenido que envainar y haber salido corriendo con el rabo entre las piernas.

Desde mi punto de vista la exculpación de el Egipcio es tan circunstancial (y está sujeta con los mismos alfileres) como la inculpación de Zougam. Por lo tanto arrojarse los trastos a la cabeza en función de todo esto me parece una solemne gilipollez. Cada uno es libre de pensar lo que le dé la gana, y por lo menos yo no las tengo todas conmigo respecto al 11-M, pero como no las tiene nadie en este país. Y nadie me va a hacer cambiar de opinión hasta que me presente pruebas irrefutables de ello. Así que los insultos de ida y venida se los pueden ahorrar.

El que quiera investigar las deficiencias del juicio y el sumario, que investigue. Y el que quiera demostrar las mentiras de los que investigan, que lo hagan, bienvenidas serán. Todo ello redundará en pro de la verdad. Pero con descalificaciones personales e insultos y comparaciones desafortunadas no sólo no se llega a ningún lado, sino que se ahuyentará a los posibles interesados en el tema.

Dexter habría cortado en pedacitos al doctor Montes

Hoy he leído la crónica de Santiago Navajas en Libertad Digital de la nueva serie de FOX “Dexter” (nueva aquí en España, en EEUU llevan dos temporadas). Aunque os recomiendo leer la crónica de Santiago, os puedo resumir quién es Dexter: un asesino compulsivo que canaliza sus impulsos ajusticiando a otros asesinos, a los que corta en pedacitos y los entierra en el fondo de la bahía de Miami. Además, para más “inri”, trabaja como médico forense para la policía de Miami. Una forma distinta de hacer justicia y que por lo que llevo visto, se equivoca menos y es más efectiva que la real.

El primer “asesinato” de nuestro “perturbablemente atractivo” protagonista fue el de una enfermera de un hospital que, incrementando las dosis de sedantes, acababa con la vida de los enfermos terminales. Es su padre, quién está a punto de morir, quien informa a Dexter de lo que está haciendo la enfermera. Dexter, y con un estilo muy poco ortodoxo al principio (era su primer asesinato), la mata, la corta en pedacitos y la sumerge en el fondo del mar. A consecuencia de ello su padre vive un año más, cuando de haber seguido bajo los cuidados de la enfermera habría muerto en pocos días.

¿Os resulta familiar la historia? No lo de Dexter, desde luego, pero sí lo de la “enfermera asesina”, que en el caso patrio se llamó “doctor Montes” y trabajaba en el Severo Ochoa, doctor al que en un acto de irresponsabilidad histórica apoyaron todos los partidos de izquierdas de Madrid sólo para atacar a Esperanza Aguirre.

Pues bien, que el doctor Montes dé gracias de que Dexter sea sólo un personaje de ficción.

Para el Ministerio de Sanidad, el SIDA es cosa de gays

Perplejo me dejó en su momento la campaña del Ministerio de Sanidad del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. No he hablado de ello antes por que el vil asesinato de dos chavales a manos de las bestias asesinas etarras me trastocó los planes. Pero hoy retomo el tema.

Prueba de agudeza visual, que diría Forges. ¿Qué tienen en común los protagonistas de la campaña contra el SIDA (enfermedad que afecta a todo ser humano, o puede afectar) del Ministerio de Sanidad español?


Sí, que son hombres. Pero algo más, hombre, ¡esfuérzate! No, no son todos progres, o al menos no lo creo. Y no, tampoco son todos españoles. Pero fíjate bien…

¡Sí!

Son todos homosexuales, gays para ser exactos. Y son los únicos y exclusivos protagonistas de una campaña contra el SIDA del Ministerio de Sanidad que dirige Z. Puede ser que el gobierno de Z sólo quiera advertir a los gays de la enfermedad y que el resto (lesbianas y heterosexuales hombres y mujeres) la palmen con el virus, o bien que existe una homofobia inherente en todo lo que hace el gobierno de Zapatero.

Yo opino que la verdad es lo segundo. Y lo que me sorprende es que la mariprogresía no haya puesto el grito en el cielo ante una muestra tan evidente de homofobia. En lugar de ello, han alabado que Grande-Marlaska, cada vez menos grande y más “juez estrella” , haya protagonizado el cartel (el mismo que saca a relucir su homosexualidad para alegar que no es “conservador”, que tiene bemoles la cosa). Pero Marlaska no es el tema, al menos hoy.

¿La razón de que los que ven homofobias como el niño del sexto sentido fantasmas no hayan dicho nada? Pues la respuesta es sencilla: simple y llano sectarismo. El seguidismo que hacia Z hacen los mariprogres es tal que ni en una muestra tan evidente les hace despertar de su letargo. Si esto lo llega a hacer un gobierno del PP…

Así que ya sabéis, compañeras lesbianas y compañeros y compañeras heteros. Tened cuidado vosotros también.

«« Previous Pages