Esto va a levantar polémica, pero mi respuesta es que no. Pero ni por su condición sexual, ni por su sexo, ni por su religión, ni por su color de piel, despedir a alguien debería ser ilegal. Si una empresa considera (¡allá ella!) que una persona totalmente válida para su trabajo debe ser despedida por cualquiera de los aspectos que he mencionado arriba (o cualquier otro), debe ser totalmente libre de hacerlo. Imponer por ley el comportamiento laboral de una empresa privada me parece un intervencionismo estúpido, máxime cuando será el mercado, el propio mercado quién reaccionará para castigar (o recompensar, quién sabe) a dicha empresa.
Otro caso distinto sería el caso de una empresa pública o un organismo público, porque esas empresas u organismo se nutren de los impuestos que esas personas homosexuales, de color, o de diversas religiones también pagan. ¿Pero una empresa privada?
No se preocupen, que si yo supiera que una empresa no me quiere por mi condición sexual, no iba a concederles el privilegio de despedirme: me iría yo. Eso sí, luego ya me encargaría de hacerlo saber, para que el mercado reaccionara en consecuencia. Si, por poner un ejemplo, Danone despidiera a un empleado o empleada por ser gay, lesbiana, o trans (y simplemente por ese motivo, atentos, que hay mucho aprovechado en esta vida), inmediatamente sustituiría sus productos por otros de igual calidad (o mayor). Y muchos más reaccionarían así, estoy seguro. Por lo tanto, ¿qué necesidad hay de regular este aspecto? ¿Obligar a una empresa a tener en plantilla a alguien a quién la empresa no quiere, beneficia acaso al afectado? Porque yo creo que no.
Y no sólo esto, sino también cambiaría los modelos actuales de horario laboral, vacaciones, fines de semana, y demás restricciones a las empresas privadas lastre del franquismo que tanto gusta a los rojos de ahora. Yo, a lo largo del año, tengo que coger vacaciones y desperdiciar esos días porque me obligan a ello. ¿Por qué no puedo tener yo la libertad de trabajar esos días de vacaciones que no quiero, y a cambio que me paguen (uno no es tonto) por esos días que yo libremente quiero trabajar?
Estas y otras muchas restricciones al libre desarrollo empresarial son las que están limitando el crecimiento y el progreso en muchos países. No en vano son los países con menores trabas laborales los que más progresan, empresas y ciudadanos simultáneamente. Pero en Europa parecemos empeñados en limitar nuestras capacidades. Si una empresa quiere despedir a sus empleados homosexuales (aparte de que vería ampliamente mermada su plantilla), que lo haga, pero que se atenga a las consecuencias. Una vez más, la regulación y el intervencionismo es inútil e innecesario.
En cualquier caso, y aunque esto es lo que pienso, dejo abierto el debate para que podáis convencerme de lo equivocado que estoy. Porque igual esas restricciones estatales no existen y yo no lo sé, o las mismas son muy beneficiosas y no me he enterado.